El ojo en la TV. Pauta Libre en La Red: “Demasiado Obvio”

Sin duda llama la atención que un respetable canal de televisión, alguna vez ejemplo de romper esquemas en cuanto a programación y entretención, haya dado un giro tan marcado políticamente hasta transformarse en una plataforma de difusión de la parcialidad. El mejor ejemplo: “Pauta Libre”, un ejercicio periodístico fallido en su esencia,  absolutamente desperdiciado a pesar del valor y alta reputación de sus panelistas -todas periodistas con largas y polémicas trayectorias profesionales-: Mónica González, Alejandra Matus y Mirna Schlinder. Al ver cualquiera de las ediciones que hasta ahora han salido al aire, se puede ver que todo ese acervo periodístico está dispuesto en un panel que tiene un sólo un objetivo: validar las banderas de la izquierda política.

El cambio editorial que ha tenido La Red, virando hacia programas con un marcado tinte y sesgo político, no puede sino explicarse por la mano e influencia de quién está hoy detrás de la dirección ejecutiva del canal: el periodista de farándula, Víctor Gutiérrez. El profesional, quién asumiera de manera interina en mayo de este año en reemplazo de José Manuel Larraín, dio un completo giro a la pauta programática de la estación. Hoy La Red fusiona farándula con el acontecer político en una mezcla perfecta, con lacrimógenos testimonios en pantalla y conductores que arriesgan su imagen reputacional con pautas editoriales que distan mucho de la imparcialidad que debiera tener cualquier ejercicio periodístico que se precie de tal. Gutiérrez llega a esta dirección ejecutiva siendo muy cercano al controlador del canal, el guatemalteco Remigio Ángel González, dueño de Albavisión, con quien el periodista habría establecido un estrecho vínculo en el último tiempo.

En una de sus emisiones recientes, el invitado principal fue el candidato presidencial Daniel Jadue.  El resultado como era de esperar: un ejercicio periodístico absolutamente dicotómico. Sus tres panelistas se vieron haciendo nobles esfuerzos por tratar de arrinconar a un candidato que claramente representa su pensar y sector político. Los “detallitos” de imparcialidad y periodismo serio, al tratar de disentir “muy” respetuosamente con el candidato acerca de los escándalos de platas de la Universidad Arcis; o la entrega al final del programa de un libro relacionado al Judaísmo como regalo para incomodarlo, no sirven de mucho cuando a todas luces es claro que las 3 panelistas parecen ser más miembros de su fans club, que profesionales dispuestas a hacer su trabajo: hacer las preguntas difíciles y representar a una audiencia amplia y diversa.

En otro de sus episodios recientes, la pauta editorial estuvo casi un cien por ciento dedicada a los casos relacionados al estallido social y la violencia en la Araucanía en la que hayan tenido injerencia miembros de Carabineros. Más allá de entregar un punto de vista equilibrado y que consulte a todas las fuentes plausibles que un televidente podría esperar de un programa de este corte editorial, el programa se enfocó en resaltar exclusivamente casos aún en proceso de investigación en los que se involucra a Carabineros. Y no sólo eso, a mostrar temas relacionados para validar su sesgada tesis periodística.

“Gutiérrez dio un completo giro a la pauta programática de la estación. Hoy La Red fusiona farándula con el acontecer político en una mezcla perfecta, con lacrimógenos testimonios en pantalla y conductores que arriesgan su imagen reputacional con pautas editoriales que distan mucho de la imparcialidad que debiera tener cualquier ejercicio periodístico que se precie de tal.”

Una ex novia del capitán Patricio Maturana, involucrado en el caso Campillai, daba una extensa entrevista acerca de la supuesta violencia intrafamiliar que vivió como pareja del imputado. La entrevista, a ratos absolutamente inverosímil y con marcadas reminiscencias a capítulos del programa de farándula Primer Plano en que Gutiérrez hizo parte de su carrera como panelista, buscó en todo momento tratar de destacar patrones de conducta previa del uniformado, de manera de mostrarlo como el propio programa quiere que lo vean: como un abusador, con historial de mala conducta, y que confirme la tesis de culpabilidad en su mal actuar del caso Campillai. Bastante obvia la entrevista. Simplista, farandulera, y por lo mismo, efectiva para generar polarización. De eso Gutiérrez si sabe y bastante.

Es sumamente entendible que las 3 panelistas permanentes del programa tengan su propia agenda política, pero el nivel de parcialidad exhibido, prestándose para un juego de programa de “farándula rosa” política, deja mucho que desear de la trayectoria y credibilidad de profesionales escuchadas por un amplio sector de la población, que con su participación cada domingo en este programa, dejan cada vez más en claro que lo que buscan es desprestigiar a instituciones con nombre y apellido.

Sobre su conductor, José Antonio Neme, no hay mucho que decir. Un periodista que se percibe tiene mucha rabia (será por haber caído en un canal como Red Tv luego de haber sido protagonista en las grandes ligas de TVN y Mega).  A ratos se lo ve desencajado, tratando de orientar toda su capacidad intelectual y juicio periodístico a interpretaciones políticas sesgadas, de manera muy evidente.

“La entrevista, a ratos absolutamente inverosímil y con marcadas reminiscencias a capítulos del programa de farándula Primer Plano en que Gutiérrez hizo parte de su carrera como panelista, buscó en todo momento tratar de destacar patrones de conducta previa del uniformado, de manera de mostrarlo como el propio programa quiere que lo vean: como un abusador.”

Se hace demasiado obvia la agenda del programa; se hace demasiado obvio el objetivo de tener un panel así de desequilibrado; se hacen demasiado obvias las puestas en escena, los temas que tocan y las opiniones que vierten. Se hace demasiado obvio que otros programas del mismo canal estén con pautas similares que dependen de la coyuntura política de un sector específico. Pauta Libre pasará a la historia como un programa “Demasiado Obvio”. Si no se reinventan, terminarán siendo el “sabor del mes”, como tantos otros en los que Gutiérrez ha sido protagonista.

Equipo La Anomia.