Palos porque boga, palos porque no boga

Nuestros Carabineros se han transformado en los nuevos remeros del siglo XXI. Latigazos porque reman, latigazos porque no reman: latigazos igual, sin importar lo que hagan, o lo que dejen de hacer.

Solo volvamos al 18 de Octubre recién pasado: las chaquetas amarillas se mostraron relativamente conformes con el desempeño de Carabineros (muy agradecidos con el respiro), pero en paralelo otras voces se alzaron diciendo que los uniformados no habían actuado a tiempo o con la suficiente fuerza para detener los actos barbáricos que se perpetraban a vista y presencia de todos los chilenos (no podía ser todo tan bueno).

Digamos por una vez las cosas como son: para controlar el nivel de violencia extrema al que hemos llegado (y el que peligrosamente se ha comenzado a normalizar), Carabineros seguramente tendría que hacer uso de la fuerza en un nivel mayor al que estaría últimamente utilizando, pero no lo hace, porque a pesar de poseer el monopolio de la fuerza por expreso mandato constitucional, en la práctica, este se le está desconociendo. Todos sabemos que esas multitudes enardecidas no se pueden controlar solamente con mensajes preventivos por alto parlantes, carros lanza agua, escudos y combates cuerpo a cuerpo. Según el protocolo establecido en la Circular 1832 que describe el modelo del uso de la fuerza en el control del orden público por Carabineros, los niveles de resistencia número 4 (agresión activa) y 5 (agresión activa potencialmente letal), permiten el uso por parte de Carabineros de armas no letales (4) y armas letales (5), sin embargo, cuando se han producido lesiones producto de su uso (lo cual no es para sorprenderse, se trata de armas), el personal de Carabineros ha sido rápida e injustamente perseguido, desconociendo el hecho de que el uso de esas armas ha sido realizado en contextos de extrema violencia, esto es, en los niveles de agresión 4 y 5 antes mencionados, y en el cumplimiento de su deber, el cual es el de resguardar el orden público. Ante esta realidad, ¿cómo podemos exigirle más resultados a Carabineros? ¿Qué pueden hacer si cuando hacen uso de la fuerza todos miramos para el lado y los dejamos abandonados en medio del coliseo romano-chileno? Sorprende, por el contrario, que todavía tengan la fuerza y el coraje de seguir saliendo a las calles bajo esas circunstancias. Y así, mientras el poder político no se pone de acuerdo y el Estado sigue renunciando al monopolio en el uso de la fuerza, la violencia ilegítima se va tomando las calles y barrios de nuestro país. El domingo lamentamos la pérdida de bienes materiales, ¿pero alguien se ha preguntado qué hubiera pasado si la cúpula de la Parroquia de la Asunción hubiera caído sobre un edificio habitado? Seamos honestos por una vez: la culpa hubiera sido de muchos, pero no de Carabineros.