Viernes de Halloween

Los viernes ya son indiscutiblemente los  “Viernes de Halloween”. Estamos todos expectantes a la espera de la película de terror que los medios nos van a mostrar. Hace dos viernes fuimos testigos de un ciudadano abalanzándose sobre un Carabinero con dos tremendos machetes mientras gritaba a viva voz las intenciones de matarlo: el Carabinero debió hacer uso de su arma en un acto de legítima defensa, perdiendo tristemente su vida aquel que lo atacaba. Luego de ello, incendios intencionales de Municipalidades y Agencias Estatales de Servicio a la Comunidad. 

El Viernes pasado vimos cómo una turba de anarquistas delincuentes atacaba y quemaba un furgón de Carabineros, quedando una veintena de ellos heridos. Como telón de fondo, por supuesto, piedrazos, bombas, destrozos, violencia, y, cómo no, mucho de alcohol y drogas… nada de cabritas por ahí.  Y entre Viernes y Viernes otros pequeños estrenos: tomas de terrenos; quemas de viviendas, camiones y siembras; fotografías de camuflados armados al mejor estilo FARC; en fin, el fiel reflejo de la acelerada pérdida de Estado de Derecho de la que somos testigos todos los ciudadanos de nuestro humilde país. Pero mientras la mayoría de nosotros tiene todavía la suerte de ver la película desde el último asiento del cine, hay un grupo selecto de actores que ha pasado a ser parte del elenco estable: nuestros Carabineros. 

Con una resiliencia digna de estudio siguen saliendo a la calle, conscientes que en cualquier minuto pierden la vida cumpliendo su deber, y si no la vida, será la honra, la dignidad y sus pocos ahorros para defenderse de injustas acusaciones de inescrupulosas organizaciones que lo único que quieren es poner la lápida a la Institución. Pero entre tantas imágenes de Hitchcock, esta semana circularon también unos cortos del canal vecino (nunca pensamos que íbamos a añorar tanto a Disney): un actor de Televisión que valientemente dio su apoyo a la Institución  y un ciudadano que se grabó rompiendo un lienzo que insulta a Carabineros: bien, ¡muy bien! Eso es precisamente lo que necesitamos: más chilenos que se atrevan a dar su apoyo públicamente a nuestros uniformados, que limpien muros insolentes, que graben y difundan ataques contra sus miembros, que se acerquen a apoyarlos, y que hagan todo lo humanamente posible para que el país (y los jueces también) entienda de una vez que esa minoría agresiva y vociferante no representa el sentir de la gran mayoría de los chilenos que solo quiere que se acabe la película de terror, que, como la mejor de todas, parece no acabar.