¿Y el honor de nuestras FFAA?

Opinión: Alejandra Cruzat.

Sorprende (corrijo, la verdad es que ya nada sorprende) la gran batahola que han armado nuevamente algunos políticos y  medios de prensa, por la carta de queja enviada por el Ejército a un canal de TV luego de que este emitiera una burda y cobarde parodia  de la Institución (es fácil esconderse bajo el disfraz del humor y el antifaz de la libertad de comunicación). En la misma línea de lo sucedido hace algo más de un mes con el retiro de la estatua del General Baquedano, el mensaje de algunos hacia las FFAA no admite matices: “¡Silencio!”, y a continuación, “las FFAA son obedientes y no deliberantes”.

 Nadie ha puesto en duda en ningún momento que las FFAA deban serlo, pero ¿qué tiene que ver aquello con el hecho de que los mandos del Ejército expresen su molestia  y  frustración  ante la destrucción del  monumento de uno de sus grandes héroes, o que se quejen (por escrito, y  en la forma que corresponde) por un programa de TV que difama a todas las mujeres y hombres que forman parte de la Institución? Que los miembros de las FFAA sean “no deliberantes” indica que deben abstenerse de realizar actividades o declaraciones de carácter político partidista, (porque obviamente no aplica en este caso la acepción de la “no deliberación” asociada al cuestionamiento de la autoridad), pero no implica que deban guardar un humillante silencio  frente a los ataques contra los valores y tradiciones que les son propias, sus monumentos y símbolos patrios, sus  instalaciones ni menos contra sus personas.

Muy por el contrario, ellos también deben, como toda autoridad de cualquier índole, velar por la moral, el bienestar y la cohesión de quienes están bajo su mando, y es en ese contexto que deben entenderse ambas intervenciones. ¿O es que acaso nadie se pregunta qué siente ese anónimo sargento que lleva más de un año trabajando día y noche en el control de la pandemia- para el cual las palabras honor y honra son algo más que términos sacados del diccionario- cuando ve un programa que lo agrede directamente con ese nivel de virulencia? Que los políticos, en una lógica ya trasnochada, les hubieran querido dar un contenido político, no es nada nuevo, pero los ciudadanos no podemos seguir cayendo en ese juego que lo único que hace es entorpecer las sanas relaciones entre todos los chilenos.