Niños

Opinión: Gonzalo Vial Vial

Niños, sí, niños participando activamente en el robo de autos. Quienes han sido
víctima de estas bandas dan fe de la violencia que ejercen los mismos sobre
sus víctimas. Atrás en la obscuridad personas mayores que los comandan. Los
dueños del negocio. Los que hacen la utilidad.
Niños soldados, que desde pequeños circulan portando armas. Niños sin
infancia, que viven en poblaciones abandonadas, sin padres ni nadie que los
acoja. Son esos niños o jóvenes los que mueren a temprana edad o dan
muerte a otros que como ellos fueron conducidos por ese camino o a inocentes
cuya única falta es vivir en la cercanía.
Oculto, el adulto que se aprovecha de ellos para desarrollar su negocio de
venta de drogas.
Niños anárquicos que transgreden la ley saltando torniquetes, lanzando
bombas molotov, o haciendo imposible cualquier proyecto educativo. Detrás,
siempre detrás, oculto, una persona mayor que les habrá insuflado en su
espíritu que está participando en un hecho histórico, en circunstancias de que
son un mero instrumento de un proyecto que desconocen. El escenario. Las
ruinas de lo que ayer fue el símbolo de la excelencia en educación para los que
no podían acceder a una pagada. El Instituto Nacional. Adultos nuevamente
adoctrinándolos en la metodología de la funa, la toma y la agresión.
Niños convertidos en héroes por la prensa, y que no pueden ser perseguidos
penalmente por eso, porque son niños.
Niños que son utilizados como escudos humanos en las tomas de los predios
en la Novena región. Los llevan para provocar la desgracia.
Niños cuyas madres les permiten ir con sus “tíos” a apedrear carabineros,
destrozar una y otra vez el mobiliario público hasta hacerlo irreconocible.
Niños que aún después de muertos son utilizados para subir el rating de
programas de TV. Fiscales y periodistas aventurando acerca de la suerte que
corrió un niño, contrariando toda la evidencia científica. Rinde más el asesinato
que una muerte por causas naturales.
Niños utilizados por políticos que pretenden que los mismos participen en
política. Que puedan votar en las consultas que vienen, participar en
manifestaciones. Adultos que condicionan la vigencia de un proyecto de
modificación al Sename, que sin duda va en beneficio de los niños más
abandonados, a la consagración por ley de un supuesto derecho de los niños a
participar en manifestaciones y protestas.
Adultos, nuevamente adultos, que pretenden que menores resuelvan los
problemas políticos de los mayores.
Todos casos que constituyen una abierta transgresión a la Convención de los
Derechos del niño que establece como un derecho el que no se entorpezca su
educación y desarrollo. Niños que no van a poder adquirir las herramientas
que le permitan cuando adulto adoptar las decisiones de manera libre e
informada.
Adultos que están convirtiendo en esclavos a una generación de niños.

Y lo más preocupante es que las instituciones llamadas a defenderlos no lo
hacen.
Saque Ud. sus propias conclusiones.