Hormigas dando vuelta en círculos

No son treinta pesos son treinta años. La frase se pronuncia como un mantra, que de tanto repetirlo, se erige como una verdad absoluta.

Los que participaron y participan de esta catarsis colectiva y que son sindicados como responsables del descalabro imaginario, si son de centro izquierda, abjuran de lo realizado, señalando que hicieron lo posible atendida la oposición de la derecha. Ellos lo habrían hecho de otra forma. Lo bueno es mérito de ellos, aquello que no se pudo realizar responsabilidad de la oposición de derecha. Lo cierto entonces es que al parecer lo hicieron bien no obstante su pertinaz voluntad de hacerlo mal.

En la otra vereda los de derecha sostienen que ellos no gobernaron durante 26 de 30 años dejando huérfanos de apoyo a la izquierda moderada.

¿Pero cuál es la realidad? ¿Son tan malos estos 30 últimos años?

Parece que no es verdad que en este periodo ganamos por vez primera la Copa libertadores de América con el siempre glorioso Colocolo.

Es falso que por primera vez en nuestra historia fuimos dos veces campeones de América.

Alguien inventó que por vez primera en nuestra historia ganamos dos medallas de oro en una competencia olímpica.

Por primera vez en nuestra historia tuvimos al número uno del mundo en tenis.

Hasta en el Golf nos estamos luciendo con Joaquín Niemann.

De los números no digo nada, porque son de todos conocidos. Los mejores en toda la historia. Los mejores índices de salud, educación, desigualdad, vivienda, disminución de la pobreza de toda Latinoamérica.

A los pobres de Chile durante estos 30 años les fue mejor que en ningún período de nuestra historia patria. En ese periodo, según apunta Rodrigo Valdés, se logró bajar la desigualdad en forma sostenida. En este periodo de 30 años el decil más alto logró aumentar su ingreso per cápita en un 220% en tanto el decil más bajo, los más pobres, en un 480%. El clásico coeficiente de Gini se baja de 55 a 44 en esos treinta años.

Tenemos la mejor infraestructura vial, cobertura eléctrica, sanitaria, acceso a internet de toda Latinoamérica. Solo hay que darse una vuelta por los países vecinos para conocer la realidad. Mejor, pregúntenles a aquellos que han atravesado América para encontrar mejores oportunidades en este país.

Rutger Bregman en su libro dignos de ser humanos, nos cuenta del extraño comportamiento que a veces se observa en las hormigas, cuando quedan atrapadas en   círculos de los que no pueden salir. Bregman nos cuenta que “Las hormigas están programadas para seguir las feromonas de sus predecesores en la fila. Normalmente aciertan a formar una línea recta con un origen y un destino, pero a veces falla algo y acaban formando un círculo. Decenas de miles de hormigas pueden pasarse días enteros siguiendo ciegamente a las demás en un círculo de cientos de metros de diámetro, hasta que se cansan y mueren de hambre. A veces, hay familias, empresas o incluso países enteros que parecen quedar atrapados en un círculo similar, nos dice el autor.

Damos vueltas ciegamente en torno a una idea, aceptamos asunciones erróneas de los demás y, como nadie se atreve a oponerse a la supuesta mayoría desfilamos todos juntos rumbo a nuestra perdición.”

De creernos los jaguares de Latinoamérica y aceptarlo sin cuestionamientos pasamos a ser el ratón de la OCDE. Ya no éramos los primeros, más bien los últimos. Hoy políticos con toda seriedad nos comparan con Noruega, Finlandia, Holanda. ¡¡¡Una broma!!!

Se comprende en el caso de la juventud que está viendo la fotografía y se quiere bajar del tren a medio camino para volver al punto de origen, que no conocen, pero se imaginan, recurriendo a fórmulas antiguas y desgastadas.

¿Qué es lo que pasó para que un país de personas inteligentes se convirtiera en un país de hormigas incapaces de razonar? ¿Por qué no podemos determinar qué es aquello bueno que debemos conservar y cuáles son las cosas que debemos mejorar como lo sugiere Jared Diamond en su libro crisis?

La respuesta  está en la violencia y en la incapacidad absoluta del estado en controlarla. Hemos entrado al igual que las hormigas en un círculo que no nos permite razonar por cuanto las posiciones se extreman. La violencia y el miedo nos han paralizado.

Qué hay que mejorar. Mucho. Desde ya la seguridad en especial en la zona Sur de nuestro país y en las poblaciones. Si no hay seguridad, si la gente no puede salir a la calle, si no puede decir lo que piensa o lo que quiere, sin arriesgar el recibir un balazo, ser funada, insultada o maltratada, nada de lo que se construya será fructífero.

No hay democracia o sistema político que se sostenga en medio de la violencia. Eso lo saben sectores radicales. Saben que si controlan un territorio por medio de la violencia, no germinará ninguna idea distinta a la suya por buena que esta parezca.

Debemos ocuparnos de los sectores más postergados; aquellos a los que hemos preferido blindar sus jardines infantiles antes de solucionar sus problemas reales. Más comisarías, más seguridad para la gente indefensa. Nadie se puede desarrollar en medio de la violencia.

Debemos mejorar y recuperar los espacios públicos, esto es aquellos que permiten el encuentro de la gente. Mucha cultura llevada a barrio que permita a las personas conocer otras realidades. Es en los espacios públicos donde la gente se conoce, crea vínculos, se relaciona. Y siendo el amor “alegrarse en el ser de otro” no es posible querer al otro si no se le conoce.

Debemos integrar a esta sociedad fragmentada que vive en ghettos mirándose el ombligo. La violencia, al destruir el motor de la integración dejó indefensa a gran parte de la población. Sin comunicaciones, sin supermercados, sin medio de transporte y  con las comisarías sitiadas.

Tenemos que modernizar el Estado. Hoy el Estado le presta salud y educación al 85% de los chilenos pero se dice que el problema está en el modelo  En educación hay que poner los recursos en los profesores no en la burocracia. Hay que dar libertad a los directores de colegio. En salud hay que mejorar la administración de los hospitales.

Debemos poner énfasis en recaudación más que en impuestos. Hay que pensar como recaudamos más con menos impuestos. Hay que poner el acento en la creación de riquezas.

Se necesitan caras nuevas. Evitar el nepotismo político. Los partidos llenos de padres, hijos y sobrinos en que los apellidos se repiten una y otra vez.

Modernizar los sistemas de control de gastos, y de actuación de la administración pública. No es posible que siempre lleguemos tarde, cuando el estropicio es monumental, cuando se han gastado todo lo defraudado. Debemos modernizar, profesionalizar y respaldar a nuestros Carabineros, ellos son la piedra angular en el combate a la violencia.

En fin la lista es larga y cada uno o entre todos podemos complementarla y enriquecerla. Lo que no podemos hacer es andar como las hormigas siguiendo eslóganes y frases hechas y permitiendo que la violencia destruya todo lo que hemos logrado y nos impida volver a razonar y a encontrarnos.

Gonzalo Vial V